| Comités de agua potable rural: generadores de vida |
Mientras en la ciudad el acceso al agua es relativamente simple, en los sectores rurales no ocurre lo mismo. Papel fundamental tienen allí los Comités de Agua Potable Rural que son los encargados de entregar el elemento vital desde hace varias décadas para esos lugares.Por Pablo Velozo Si hubiese que definir el agua en dos palabras, sin dudas sería elemento vital. Esto, porque su consumo y utilización permite vivir. Sin ir más lejos, una persona puede durar sólo entre 3 a 5 días sin ella, luego ocurrirían problemas que acabarían en su muerte, ya que entre otras cosas no se puede respirar si los pulmones no se encuentran permanentemente húmedos. Recordemos también que en el ser humano entre el 65 al 75 por ciento de su peso corporal corresponde al agua. Como podemos ver, sin duda la clasificación de elemento vital le queda a la perfección. Afortunadamente, cada año que pasa el mundo se va urbanizando más, es decir la gente vive en las ciudades. Esto, significa entre otras cosas, que el acceso al agua es sencillo, pues existen empresas que se preocupan de hacerla llegar a cada hogar, y el usuario sólo debe pagar el consumo cada mes (al menos así es en nuestro país). Pero, ¿qué pasa con el sector rural, con quienes que se encuentran alejados de la ciudad y por lo tanto del acceso al agua? ¿Cómo obtienen un elemento que es vital para poder vivir? ¿Qué dificultades surgen de su acceso al agua? Los Comités: Generadores de vida Para un habitante de la zona urbana el acceso y uso del agua no resulta demasiado complejo. En cambio en los sectores rurales, el asunto es bastante diferente. El agua se convierte en un elemento muy deseado, prueba de ello son los 1.447 comités de agua rural que existían hasta el año 2005 y las 1.446.933 personas que se vieron beneficiadas con este servicio, según se desprende de antecedentes de la Dirección de Obras Hidráulicas. Estos comités, que son organizaciones comunitarias, son la principal forma de obtener el elemento hídrico para las zonas rurales. O en otras palabras, dichos comités son verdaderos generadores de vida humana. Para optar a este beneficio, las personas de estas comunidades deben organizarse, de tal forma que escogen sus representantes (presidente, secretario, tesorero), quienes lideran todo un proceso para poder instalar un comité en su sector. Así, estos líderes son los encargados de administrar y mantener el servicio de manera óptima. Dentro de las principales tareas que tienen figuran preocuparse del autofinanciamiento, la ?contratación de personal, apoyar la gestión administrativa, promover la participación, y destaca la adquisición de bienes muebles e inmuebles, esta última es muy importante pues deben conseguir tratos con empresas que cuenten con los equipos necesarios para instalar los servicios de forma óptima, como la Empresa de Servicios Sanitarios del Bío Bío, Essbío. ![]() Erich Moya, asistente social del programa de agua potable para la VIII región de Essbío indica que “desde hace cuatro décadas todos los organismos antecesores a Essbío como la Dirección de Obras Sanitarias, el Servicio Nacional de Obras Sanitarias y la propia Essbío, antes de su privatización, han prestado servicios a los comités de agua potable rural”. Pero para que un comité pueda funcionar sin problemas y utilizar el agua en su sector, lo primero que debe hacer es inscribir los derechos de aprovechamiento del agua. Es decir, dirigirse a la Dirección General de Aguas, organismo dependiente del Ministerio de Obras Públicas, y conseguir esta autorización. Estos derechos son un permiso para poder utilizar el recurso, que puede ser subterráneo o superficial, para su conveniencia. En cuanto a esto, se debe indicar que existen derechos de agua consuntivos, donde el agua no es restituida, y no consuntivos que es cuando existe una obligación de devolver el recurso hídrico en cierta cantidad. Así, a primera vista, la tramitación de un permiso para poder utilizar un recurso natural, se transforma en una complicación más para quienes habitan en la ruralidad. Luego de la inscripción de los derechos, los dirigentes deben contratar funcionarios para que el servicio sea de calidad, ya que no cualquiera puede ser parte de este servicio de agua. De esta forma, se necesita en cada comité una secretaria administrativa, quien se encarga de las tareas administrativas y contables, preocupándose de los dineros que entran y salen, además de la atención al público. También, cada comité debe buscar el operador; quien es el responsable de mantener el buen funcionamiento del servicio, se debe preocupar por mantener desinfectado tanto los equipos como el agua, por lo cual su rol es primordial. Fundamentales resultan estos comités en el abastecimiento de agua para los sectores rurales. No por nada 1.446.933 personas dependen de ellos. Empresas v/s Comités: Abusos, conflictos y algo más Si los comités son generadores de vida, las empresas se han convertido en los principales depredadores. Para empezar, al necesitar del recurso hídrico para su funcionamiento, también inscriben derechos por su aprovechamiento, lo cual repercute en menos derechos para los comités y las personas, lo cual es grave. ![]() Sin ir más lejos, ENDESA -de dueños españoles- posee casi el 80% de los derechos no consuntivos de agua de nuestro país, lo cual disminuye la disponibilidad para las demás usuarios. En el caso de las aguas subterráneas, la DGA ya no puede otorgar más derechos. Además del conflicto por la disponibilidad del recurso, también se han generado polémicas en diferentes partes del país por otras causas, como la disminución de los caudales de los ríos por culpa del trabajo industrial, lo que ha producido cortes de aguas para los habitantes de distintos sectores. Un ejemplo de esto, fue lo acontecido a fines del 2006 en la comuna de Trehuaco, región del Bío Bío, donde pobladores del sector reclamaban contra el funcionamiento del complejo industrial Nueva Aldea de Celco, pues sus captaciones de aguas del río Itata para que la empresa funcionara, llevó a la disminución del caudal del mismo, generando una polémica entre el comité de agua rural con la empresa y las autoridades de la zona. En el norte del país, en la localidad de Caimanes, un conflicto similar se produjo entre el comité del sector y una empresa, esta vez Pascua Lama. En esa ocasión, los habitantes del lugar se quejaban por los continuos cortes de agua sufridos desde que se comenzó la construcción del relave. Es decir, la empresa estaba usando una importante cantidad de agua que disminuyó la disponibilidad de la gente. Lo cual dejó todo un sector sin el recurso esencial para poder vivir. Otro conflicto es la contaminación de las aguas. Muchas industrias eliminan sus residuos industriales líquidos a cuerpos de agua, afectando la calidad del recurso. Esto último complica especialmente a quienes viven en sector rurales, pues un porcentaje importante del agua que reparten los comités, proviene justamente de los ríos y las aguas superficiales. Las luchas contra terceros, especialmente las industrias, es la dificultad más grande que deben enfrentar los comités. Para Javier Becerra, encargado del sitio http://www.aprchile.cl/ y quien forma parte del comité de agua rural Los Lagos, esto ocurre porque “las empresas se instalan cerca de los ríos, pues necesitan de este elemento para realizar sus labores, pero esto termina perjudicando a los comités, porque además de contaminar el río, el cauce del mismo disminuye, y por ende el servicio para las personas no es el mejor”. La región del Bío Bío y sus Comités: Programa y cifras En nuestro país, la Dirección de Obras Hidráulicas, organismo dependiente del Ministerio de Obras Públicas, es el encargado de fiscalizar y velar por el buen funcionamiento de los diferentes comités de agua rural, y esto lo realiza a través de su programa de acción que confecciona para cada región. Los objetivos del programa están claros: dotar de agua potable a las localidades con los niveles de calidad y cantidad que exige la ley de servicios sanitarios; disminuir las tasas de morbilidad y mortalidad provocadas por enfermedades de tipo hídricas; mejorar los hábitos y actitudes de la población rural con respecto al uso del agua potable y educar sobre su beneficio; promover el desarrollo económico y social de las comunidades atendidas a través del mejoramiento de las condiciones sanitarias; y educar a la población beneficiada sobre su capacidad para resolver problemas a través de la organización y coordinación de sus miembros. En cuanto a los requisitos, lo más importante es que las localidades deben dar garantía de autosustentabilidad y autofinanciamiento, una vez que los sistemas son traspasados a los comités. También se debe indicar si se trata de localidades concentradas, que son aquellas donde la densidad debe ser de 15 viviendas por kilómetro y una población de 300 habitantes, o las semiconcentradas, en donde la densidad debe ser de 12 viviendas por kilómetro. Debido a estos requisitos, existen poblaciones que no pueden ser incorporadas al programa de comités de agua rural. En el programa de la DOH, además se señalan las cifras de servicios y de ruralidad de la región del Bío Bío (2006). Se especifica que el total de habitantes pertenecientes a la ruralidad es de 334.000 personas, mientras que la población que recibe el servicio por parte de comités es de 170.340 habitantes, es decir, existe un 51% de cobertura global del sector rural en la octava región. Por provincia, el Ñuble es la zona que cuenta con el mayor porcentaje de comités en la región con un 56%. Esto se traduce en 97 servicios, abasteciendo a un universo de 90.835 habitantes. Los más destacados, por la cantidad de público a la que llegan, son Yungay, San Nicolás, San Ignacio, San Fabián y Pinto. La segunda provincia con mayor porcentaje de servicios es la del Bío Bío con un 25%, donde existen 44 comités que entregan servicio a 37.580 personas, donde sobresalen los de Quilleco, Antuco, Laja y Cabrero. Se destaca que justamente estas provincias, Ñuble y Bío Bío, son donde existe más trabajo agrícola y ganadero. La provincia con menos servicios de agua potable rural es Concepción con sólo un 7%, el bajo porcentaje no es sorpresivo, ya que la mayoría de sus localidades son muy urbanizadas. Sólo existe un total de 11 servicios, que llegan a 14.400 personas. Los comités de la provincia más urbanizada se encuentran en sectores periféricos de las distintas comunas, tales como Unihue y Talcamávida, zonas pertenecientes a Hualqui, Lomas Coloradas que pertenece a San Pedro, y Caleta Tumbes que es parte de Talcahuano. La cuarta provincia de la región, Arauco, posee un 12% del total de servicios de agua rural de la región, contando con 21 comités que llegan a una población de 27.525, y en donde sobresalen Tirúa y Laraquete. Pese a que la cobertura de agua potable para la región del Bío Bío es alta, un 51 por ciento, lo cierto es que aún falta, pues existen 163 mil 660 personas que aún no cuentan con agua potabilizada, con todos los problemas que ello conlleva. Concepción, 7 de diciembre de 2007.- |

















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